Escritura e idioma

Los tres sistemas de escritura japonesa y por qué conviven

Kanji, hiragana y katakana en la misma frase, cada uno con su función. La razón es práctica: el japonés no separa las palabras con espacios.

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Los tres sistemas de escritura japonesa y por qué conviven

Una frase japonesa puede mezclar kanji (漢字), hiragana (ひらがな) y katakana (カタカナ) sin que el lector japonés perciba que está cambiando de «alfabeto» constantemente. Cada sistema cumple funciones diferentes y, precisamente por eso, los tres siguen conviviendo.

La explicación más sencilla es esta: los kanji aportan buena parte del significado léxico; el hiragana expresa numerosos elementos gramaticales y palabras que se escriben en kana; y el katakana permite identificar, entre otras cosas, muchos préstamos extranjeros y nombres extranjeros. No son tres alternativas para escribir exactamente lo mismo, aunque en determinados contextos una palabra pueda representarse de más de una manera.

«Existen tres tipos de escritura en japonés: hiragana, katakana y kanji». — Agencia de Asuntos Culturales de Japón

Para quien empieza a aprender japonés desde cero, comprender este reparto resulta más útil que intentar memorizar los tres sistemas como listas independientes.

Los tres sistemas de escritura japonesa de un vistazo

SistemaEjemploFunción habitual
HiraganaひらがなPartículas, terminaciones gramaticales y numerosas palabras japonesas
KatakanaカタカナPréstamos extranjeros, nombres extranjeros, onomatopeyas y otros usos expresivos
Kanji漢字Gran parte de las raíces y palabras con contenido léxico: sustantivos y raíces de numerosos verbos y adjetivos

Hay además rōmaji (ローマ字), es decir, la representación mediante letras latinas. Se encuentra en Japón en contextos como señalización, marcas o determinadas ayudas para extranjeros, pero al hablar de los tres sistemas fundamentales de la escritura japonesa se hace referencia normalmente a kanji, hiragana y katakana.

Los tres sistemas de escritura japonesa de un vistazo

Hiragana: la base fonética y gramatical

El hiragana (ひらがな) es uno de los dos silabarios —más precisamente, sistemas de kana— del japonés. Sus signos representan unidades sonoras y no conceptos independientes como ocurre con los kanji.

Visualmente se reconoce por sus formas generalmente curvas:

あ い う え お

Una de sus funciones esenciales aparece en la gramática. Las partículas se escriben normalmente en hiragana, al igual que las terminaciones que permiten conjugar muchos verbos y adjetivos.

Por ejemplo:

食べます — tabemasu — comer

El kanji 食 aporta la raíz relacionada con «comer/alimento», mientras que べます está escrito en hiragana. Al modificar la forma verbal, cambia esa parte:

  • 食べる (taberu): comer.
  • 食べない (tabenai): no comer.
  • 食べました (tabemashita): comió / he comido, según el contexto.

Este tipo de terminaciones escritas en kana se denominan okurigana (送り仮名).

El hiragana también permite escribir palabras completas. De hecho, técnicamente es posible representar fonéticamente muchísimo japonés sin conocer los kanji correspondientes, aunque el resultado no siempre sea la forma normal ni la más cómoda de leer.

«Tan sólo al aprender a escribir, por ejemplo, hiragana, podría escribir el mínimo nivel de japonés aunque no sepa escribir kanji». — Agencia de Asuntos Culturales de Japón

Por eso el hiragana y su funcionamiento suele ser uno de los primeros pasos para quien estudia japonés.

¿De dónde procede el hiragana?

El hiragana no surgió independientemente de los kanji. Se desarrolló históricamente a partir de formas cursivas y simplificadas de caracteres chinos utilizados para representar sonidos.

Un ejemplo especialmente claro es:

宇 → う

La Agencia de Asuntos Culturales explica que el carácter 宇 se utilizaba por su valor fonético y que su escritura cursiva y simplificada terminó dando lugar a う, el hiragana correspondiente al sonido u.

Es decir, hiragana y kanji parecen sistemas muy diferentes hoy, pero históricamente están relacionados.

Katakana: sonidos extranjeros, énfasis y mucho más

El katakana (カタカナ) representa esencialmente el mismo repertorio básico de sonidos que el hiragana, pero sus funciones son distintas.

Compárese:

あいうえお — hiragana
アイウエオ — katakana

Las formas del katakana suelen ser más rectas y angulosas. Esto tampoco es casual: históricamente sus signos se desarrollaron tomando partes de determinados kanji.

Por ejemplo:

宇 → ウ

Mientras que la transformación cursiva de 宇 está relacionada con う, una parte del mismo carácter está en el origen de ウ.

En el japonés contemporáneo, el katakana resulta especialmente visible en los préstamos procedentes de otras lenguas:

  • コーヒー (kōhī): café.
  • テレビ (terebi): televisión.
  • ホテル (hoteru): hotel.
  • スペイン (Supein): España.

También se utiliza para numerosos nombres extranjeros. Por ejemplo:

María → マリア (Maria)

Carlos → カルロス (Karurosu)

Esto explica por qué convertir un nombre español al japonés no consiste normalmente en buscar kanji que «signifiquen» ese nombre. En la mayoría de los casos se adapta primero su pronunciación al sistema fonológico japonés y se representa en katakana. En nuestra guía sobre cómo escribir tu nombre en japonés explicamos este proceso y sus límites.

El katakana tiene además otros usos. Puede aparecer en onomatopeyas y palabras miméticas, nombres científicos o comunes de animales y plantas en determinados contextos, publicidad y recursos gráficos de énfasis.

«Katakana es utilizada para palabras de origen extranjero, onomatopeya, mimetismo, nombre de los animales y plantas, etc.». — Agencia de Asuntos Culturales de Japón

Por eso definirlo simplemente como «el alfabeto para palabras extranjeras» es práctico al principio, pero se queda corto.

Kanji: caracteres que aportan significado

Los kanji (漢字) son caracteres de origen chino incorporados y adaptados históricamente al japonés.

Ejemplos sencillos:

山 — montaña
川 — río
人 — persona
日 — día, sol
月 — mes, luna

Aquí aparece una diferencia fundamental respecto al kana. Un signo como か representa básicamente un sonido, mientras que un kanji está asociado a significado y puede presentar más de una lectura según la palabra en la que aparezca.

Por ejemplo, 山 puede leerse yama en 山 (yama, montaña), pero aparece con la lectura san en 富士山 (Fujisan, monte Fuji).

Esta multiplicidad procede, en buena medida, de la adaptación de los caracteres chinos a una lengua japonesa que ya existía. De ahí la distinción habitual entre lecturas on’yomi (音読み), relacionadas históricamente con pronunciaciones procedentes del chino, y kun’yomi (訓読み), asociadas a palabras japonesas.

No significa que cada kanji tenga exactamente una lectura on y otra kun. Algunos tienen varias, otros presentan usos menos regulares y existen palabras cuya lectura debe aprenderse prácticamente como una unidad.

Por eso preguntas aparentemente sencillas como cuántos kanji existen y cuántos se utilizan necesitan distinguir entre el número de caracteres documentados y los que realmente son relevantes para la vida cotidiana.

¿Por qué Japón no sustituyó los kanji por hiragana?

Aquí está la clave para comprender por qué siguen coexistiendo los sistemas.

En japonés contemporáneo los espacios no separan normalmente cada palabra como ocurre en español. La combinación visual de kanji y kana ayuda a reconocer las unidades de una frase y a captar rápidamente su estructura y significado.

La Agencia de Asuntos Culturales describe precisamente esta función de la escritura mixta: los kanji se emplean, como principio general, para partes con contenido léxico, mientras los kana aparecen en elementos como flexiones, partículas y auxiliares.

«Esta escritura permite reconocer los límites entre palabras aun sin separarlas una por una». — síntesis de la explicación del Consejo de la Lengua Japonesa

Veamos una frase:

私はスペイン語を勉強しています。

Watashi wa Supeingo o benkyō shite imasu.

«Estudio español».

En una sola oración aparecen los tres sistemas:

私 → kanji
は → hiragana
スペイン → katakana
語 → kanji
を → hiragana
勉強 → kanji
しています → hiragana

No hay una competición entre ellos. Cada cambio de escritura proporciona información visual al lector.

¿Se puede escribir una misma palabra de varias formas?

A veces sí, y este detalle impide reducir el japonés a reglas absolutamente mecánicas.

Una palabra que normalmente aparece con kanji puede escribirse en hiragana por razones pedagógicas, estilísticas o porque el escritor prefiera evitar un carácter poco habitual. El katakana también puede utilizarse de forma expresiva para destacar determinadas palabras, de una manera que recuerda parcialmente al empleo de cursivas o mayúsculas en lenguas que utilizan el alfabeto latino, aunque la equivalencia no es exacta.

Por tanto, las reglas «kanji = conceptos», «hiragana = gramática» y «katakana = extranjerismos» sirven como mapa inicial, no como descripción completa de todo el japonés escrito.

¿Cómo surgieron tres sistemas diferentes?

La convivencia actual es resultado de un proceso histórico, no de una reforma que decidiera crear tres alfabetos simultáneamente.

Japón adoptó los caracteres chinos porque la lengua japonesa originalmente no contaba con un sistema autóctono equivalente de escritura. Los caracteres comenzaron a utilizarse tanto por su significado como por su sonido.

De ese uso fonético surgió el man’yōgana (万葉仮名), en el que determinados kanji podían utilizarse para representar sonidos japoneses.

Con el tiempo, las formas cursivas y simplificadas contribuyeron al desarrollo del hiragana, mientras que abreviaciones y partes de caracteres se emplearon en el origen del katakana. Fuentes de la Agencia de Asuntos Culturales sitúan la difusión de formas cursivas y abreviadas de kana en torno al siglo IX.

El sistema moderno es, por tanto, el resultado de siglos de adaptación de la escritura a las necesidades del japonés.

Hiragana, katakana y kanji no son exactamente tres «alfabetos»

En español se habla con frecuencia de «los tres alfabetos japoneses», pero la expresión puede inducir a error.

Hiragana y katakana son sistemas de kana, cuyos signos representan unidades fonológicas. Los kanji, en cambio, son caracteres asociados a unidades de significado y con una relación mucho más compleja entre grafía y pronunciación.

Por eso resulta más preciso hablar de tres sistemas de escritura japonesa.

Tampoco hay que confundir escritura con pronunciación. Memorizar que カ se lee ka es relativamente directo; aprender un kanji implica reconocer su forma, significado, lecturas y las palabras concretas en las que aparece.

Hiragana, katakana y kanji no son exactamente tres «alfabetos»

¿Qué sistema debería aprender primero?

Para un estudiante hispanohablante, un orden práctico es:

hiragana → katakana → kanji progresivamente

No hace falta «terminar todos los kanji» antes de empezar a leer. Los kanji se aprenden durante años y tienen mucho más sentido dentro de palabras y frases reales.

El hiragana permite comprender desde el principio cómo se representan numerosos elementos fundamentales de la gramática. Después, el katakana abre la puerta a préstamos y nombres extranjeros. A partir de ahí, los kanji deberían incorporarse gradualmente junto al vocabulario.

Los tres sistemas no son tres asignaturas aisladas. Leer japonés significa aprender a reconocer cómo colaboran dentro de una misma frase.

Tres escrituras, un solo sistema

Hiragana, katakana y kanji pueden parecer tres obstáculos independientes cuando se observa por primera vez una página en japonés. En realidad, entender sus funciones hace que el texto resulte más estructurado, no menos.

Los kanji ayudan a identificar buena parte del contenido léxico; el hiragana conecta y modifica esas palabras mediante la gramática y cumple otras funciones; el katakana hace inmediatamente reconocibles numerosos préstamos, nombres extranjeros y usos expresivos.

La pregunta, por tanto, no es por qué el japonés «necesita tres alfabetos». La respuesta histórica y práctica es más interesante: la escritura japonesa fue adaptando diferentes recursos para representar una lengua que no había nacido con los caracteres chinos, y la combinación resultante continúa siendo funcional en el japonés contemporáneo.

Puedes seguir descubriendo Japón, su cultura, su idioma y las historias que se esconden detrás de sus costumbres en nuestra siguiente guía: Tatuajes con kanji: los cinco errores que más se repiten

Sobre la autoría

Elena Sanchís

Elena Sanchís escribe en JaponMundo en las secciones «Escritura e idioma», «Tu nombre en japonés» y «Eras y fechas japonesas», con 42 artículos publicados hasta ahora. Cómo buscamos las fuentes, comprobamos los datos y corregimos los errores lo explicamos en «Cómo comprobamos los datos».

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