337 frases ordenadas por situación, cada una con su transcripción, su traducción, su nivel de cortesía y audio.
Tres niveles de cortesía
En japonés la misma idea cambia de forma según a quién te diriges, y cada frase del libro lleva su etiqueta. El registro informal es para amigos y familia; con un desconocido suena brusco. El cortés, el de las terminaciones -masu y -desu, es el que funciona con cualquiera y el que conviene aprender primero. El formal, honorífico, es el que oirás en tiendas, hoteles y en el trabajo: hace falta entenderlo, no producirlo.
La pronunciación juega a tu favor
El japonés tiene cinco vocales muy parecidas a las españolas y casi todas sus sílabas terminan en vocal, así que un hispanohablante parte con ventaja. Las trampas son pocas y cada frase señala las suyas: la u que casi desaparece en desu o -masu, la r suave que suena a medio camino entre nuestra r y la l, y las vocales largas, que cambian el significado: ojisan es «tío» o «señor», y ojīsan, «abuelo».
Preguntas frecuentes
¿Qué frase sirve en casi cualquier situación?
Sumimasen. Sirve para pedir perdón, para llamar la atención de un camarero y para dar las gracias cuando alguien se ha tomado una molestia. Está en Gracias y perdón.
¿Hace falta saber hiragana para usar las frases?
No. Cada frase viene en japonés y en transcripción latina (rōmaji), con audio. El japonés escrito sirve para enseñárselo a alguien si no te entiende.
¿Por qué el audio suena algo robótico?
Porque no es una grabación: lo genera la síntesis de voz japonesa de tu navegador o de tu sistema. Si no oyes nada, puede que tu dispositivo no tenga instalada ninguna voz japonesa.
