Cultura y tradiciones

Costumbres japonesas: 25 cosas que se hacen distinto y por qué

Descalzarse, no dejar propina, llevarse la basura y no sonarse la nariz en público. Las normas cotidianas que nadie explica y todo el mundo cumple.

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Costumbres japonesas: 25 cosas que se hacen distinto y por qué

Muchas costumbres japonesas que sorprenden a un español no son reglas misteriosas ni rituales que haya que memorizar. Suelen responder a ideas bastante prácticas: no molestar a los demás, mantener limpios los espacios compartidos y adaptarse al contexto.

Por eso en Japón puedes encontrarte quitándote los zapatos antes de entrar, hablando casi en susurros en un tren lleno, llevando tu propia basura durante horas o lavándote antes de meterte en una bañera. Y también descubrirás que algunas de las supuestas «reglas japonesas» que circulan por internet son exageraciones.

Estas son 25 costumbres japonesas que conviene entender, especialmente si vas a viajar a Japón.

«En la gran mayoría de las casas japonesas se esperará que te quites los zapatos en la entrada». — Organización Nacional de Turismo de Japón (JNTO)

1. Quitarse los zapatos antes de entrar

En una vivienda japonesa es habitual dejar el calzado exterior en el genkan (玄関), la zona de entrada situada normalmente a un nivel inferior al suelo interior.

No se trata simplemente de una formalidad. La separación entre el exterior y el interior tiene una función muy concreta de limpieza.

Además de las viviendas, puedes encontrar esta norma en determinados restaurantes tradicionales, alojamientos, templos y otros establecimientos. La pista más sencilla es mirar el suelo, los zapateros y lo que hacen quienes entran delante de ti.

1. Quitarse los zapatos antes de entrar

2. No pisar el tatami con los zapatos

Si hay suelo de tatami (畳), el calzado de calle queda fuera y normalmente tampoco se entra con zapatillas de interior.

El tatami no debe entenderse como una simple alfombra. Forma parte del espacio habitable tradicional y requiere un trato distinto al de un suelo occidental convencional.

Esto resulta especialmente importante en un ryokan, una casa tradicional o determinadas habitaciones de restaurantes.

3. Hay zapatillas exclusivamente para el baño

Una de las pequeñas trampas para quien visita Japón por primera vez son las zapatillas del aseo.

En algunas viviendas, alojamientos y establecimientos existen zapatillas reservadas exclusivamente para entrar al cuarto de baño. Al salir, hay que dejarlas allí.

Olvidarse y recorrer la casa con ellas puede provocar una situación bastante incómoda precisamente porque rompe la separación entre un espacio considerado menos limpio y el resto de la vivienda.

4. En el tren se habla bajo

En España una conversación animada en el metro no llama demasiado la atención. En Japón, especialmente en trenes urbanos, se espera un ambiente considerablemente más tranquilo.

Hablar no está prohibido. Lo importante es no imponer tu conversación al resto del vagón.

Esta lógica ayuda a entender muchas normas japonesas: más que exigir silencio absoluto, se intenta reducir las molestias en un espacio que todos deben compartir.

«Si bien hablar en voz baja en el tren es perfectamente aceptable, hablar por teléfono en transporte público está mal visto». — JNTO

5. Las llamadas telefónicas esperan

Precisamente por lo anterior, mantener una conversación telefónica dentro de un tren o autobús puede resultar más molesto que hablar discretamente con la persona que tienes al lado.

Lo normal es mantener el móvil en silencio o utilizarlo sin hacer ruido.

No significa que los japoneses no usen el teléfono en el transporte público. Lo usan constantemente; lo diferente es cómo se utiliza.

6. Primero se deja salir y después se entra

En estaciones concurridas encontrarás marcas en los andenes que indican dónde formar las filas.

Cuando llega el tren, quienes esperan dejan espacio para que salgan los pasajeros antes de entrar. En ciudades con enormes flujos diarios de viajeros, esta conducta no es solo cortesía: también permite que el sistema funcione con mayor fluidez.

7. La puntualidad también afecta a tus reservas

La puntualidad japonesa no se limita a los famosos trenes.

Si tienes una reserva en un restaurante, una actividad o un alojamiento, llegar a la hora acordada también supone respetar el tiempo y la organización de otras personas. Si prevés un retraso, lo apropiado es avisar.

8. No hace falta dar la mano para saludar

La inclinación, ojigi (お辞儀), continúa formando parte de los saludos y de numerosas interacciones sociales.

Un visitante extranjero no necesita obsesionarse con calcular ángulos ni reproducir protocolos empresariales complejos. Una inclinación ligera suele ser suficiente en muchas situaciones cotidianas.

También puede haber apretones de manos, especialmente en contextos internacionales. Las costumbres japonesas no funcionan como un manual inmutable.

Si quieres desenvolverte mejor en estas situaciones, resulta útil conocer también los saludos básicos en japonés y cuándo se utiliza cada expresión.

9. «Sumimasen» sirve para mucho más que pedir perdón

Sumimasen (すみません) suele traducirse como «perdón» o «disculpe», pero en situaciones reales puede expresar también agradecimiento por la molestia que otra persona se ha tomado.

Esta combinación de disculpa y gratitud explica por qué aparece constantemente en tiendas, restaurantes, estaciones y conversaciones cotidianas.

No existe una traducción española perfecta que funcione en todos sus contextos.

10. La cortesía cambia según con quién hablas

El japonés permite reflejar lingüísticamente la relación entre interlocutores mediante diferentes grados de formalidad y cortesía.

Eso no significa que cada conversación cotidiana sea una ceremonia. Significa que hablar con un amigo, un cliente o un superior puede exigir elecciones lingüísticas diferentes.

Para comprender mejor esa diferencia puedes consultar nuestra guía sobre los niveles de cortesía en japonés.

11. Los palillos tienen algunos tabúes importantes

No hace falta manejar los hashi (箸; palillos) con virtuosismo, pero sí conviene evitar dos gestos.

El primero es clavarlos verticalmente en un cuenco de arroz. El segundo es pasar comida directamente de unos palillos a otros.

Ambos recuerdan prácticas relacionadas con los funerales budistas japoneses, por lo que no son simples caprichos de etiqueta en la mesa.

«Los dos mayores tabúes […] son clavar los palillos verticalmente en el arroz y pasar comida de palillos a palillos». — JNTO

12. Sorber los fideos no provoca el mismo rechazo

En España hacer ruido al comer puede interpretarse como falta de educación. Con determinados platos de fideos japoneses, como ramen o soba, sorber es completamente normal.

Pero de ahí no debe deducirse una nueva obligación: no tienes que hacer ruido deliberadamente para comer “como un japonés”.

Puedes comer los fideos sin sorberlos. Lo importante es entender que, si la persona de al lado lo hace, no está necesariamente mostrando malos modales.

13. El sushi también puede comerse con las manos

Otra regla imaginaria que conviene eliminar: no todo el sushi exige palillos.

Determinados tipos, especialmente el nigiri, pueden comerse con los dedos. Utilizar las manos no convierte automáticamente la comida en menos formal ni demuestra desconocimiento de la etiqueta.

14. Antes de decir kanpai, normalmente se espera

En comidas y encuentros de grupo es frecuente esperar a que todos tengan bebida antes del brindis.

Entonces llega el conocido kanpai (乾杯), equivalente aproximadamente a «¡salud!».

En reuniones formales la dinámica puede ser más protocolaria; en una cena entre amigos, mucho menos. Como ocurre con muchas costumbres japonesas, el contexto importa tanto como la regla.

15. No es habitual dejar propina

Para un visitante procedente de España esto no supone un cambio tan radical como para un estadounidense, pero aun así conviene saberlo: la propina no forma parte de la práctica habitual de restaurantes y bares japoneses.

No necesitas calcular un porcentaje adicional al terminar la comida.

Eso tampoco significa que cualquier cantidad extra vaya a interpretarse siempre como una ofensa personal, otra exageración frecuente en guías de internet. Simplemente, no debes asumir que existe una obligación de dejar propina.

16. Los regalos importan, pero también cómo se entregan

Dar un regalo en Japón puede implicar más atención a la presentación y al contexto que en España.

Además existe el omiyage (お土産), los recuerdos o productos —frecuentemente alimentos regionales empaquetados— que se llevan a familiares, amigos o compañeros después de un viaje.

No equivale exactamente al souvenir que compras para ti mismo. Si quieres entender las diferencias, consulta nuestra guía sobre omiyage y regalos en Japón.

17. No siempre se abre un regalo inmediatamente

Dependiendo de la situación, un regalo puede recibirse sin abrirlo delante de quien lo entrega.

Esto evita convertir el momento en una evaluación pública de la reacción del receptor. Sin embargo, no es una prohibición universal: entre amigos y en situaciones informales el comportamiento puede ser mucho más flexible.

18. Hay pocas papeleras y aun así las calles pueden estar limpias

Una sorpresa práctica para muchos viajeros es descubrir que puede resultar difícil encontrar una papelera en la calle.

La recomendación oficial de JNTO para viajeros en 2026 es sencilla: llevar una pequeña bolsa y conservar los residuos hasta encontrar dónde depositarlos correctamente.

«Trash bins can be limited—pack up your waste until proper disposal». — JNTO, 10 Smart Travel Tips for Japan (2026)

En otras palabras: la ausencia de una papelera no significa que puedas dejar el residuo junto a una máquina expendedora o en cualquier contenedor.

19. Separar residuos depende del lugar

Hablar del «sistema japonés de reciclaje» como si existiera una única clasificación nacional puede inducir a error.

Las normas de separación y recogida dependen de los municipios. Entre las categorías habituales se encuentran residuos combustibles, no combustibles y diferentes materiales reciclables.

Para un viajero, lo más sensato es seguir las indicaciones del alojamiento, estación o establecimiento en el que se encuentre.

20. Comer caminando no es simplemente «ilegal» o «de mala educación»

Aquí merece la pena desmontar otro mito.

No existe una regla nacional según la cual esté prohibido comer mientras caminas. El contexto manda: en determinados mercados, festivales y zonas de comida callejera es perfectamente normal comprar algo y consumirlo cerca del puesto.

La cuestión práctica vuelve a ser la misma: no bloquear el paso, no ensuciar y respetar las indicaciones locales.

21. En un onsen te lavas antes de bañarte

Esta es probablemente una de las diferencias más importantes para quien entra por primera vez en un onsen (温泉; aguas termales) o un sentō (銭湯; baño público).

La gran bañera compartida no está destinada a lavarse.

Primero hay que ducharse y eliminar completamente el jabón. Después se entra limpio en el agua compartida.

22. En el onsen normalmente se entra desnudo

En la mayoría de baños termales tradicionales no se utiliza bañador.

La pequeña toalla tampoco debe introducirse en el agua. Si tienes el pelo largo, debe mantenerse fuera de la bañera.

Hay instalaciones con condiciones diferentes y las políticas sobre tatuajes varían, de modo que conviene consultar las normas concretas del establecimiento antes de acudir.

Nuestra guía para ir a un onsen sin meter la pata explica paso a paso qué hacer desde el vestuario hasta la salida.

23. Las mascarillas no aparecieron con la pandemia

Para muchos europeos, la mascarilla quedó fuertemente asociada a la COVID-19. En Japón su uso público ya era familiar por otros motivos.

Puede utilizarse, por ejemplo, cuando una persona tiene tos o síntomas respiratorios y quiere reducir las molestias o el riesgo para quienes la rodean. También existen otros usos personales.

Por eso ver a alguien con mascarilla no permite deducir automáticamente que esté gravemente enfermo.

24. Fotografiar un lugar no significa que puedas fotografiarlo todo

Templos, santuarios y otros espacios pueden tener áreas en las que la fotografía esté restringida.

Además, que una calle sea pública no elimina la conveniencia de pedir permiso antes de convertir a una persona identificable en protagonista de una fotografía.

Las señales del propio recinto tienen prioridad sobre cualquier consejo general que hayas leído antes del viaje.

25. La regla más útil: no memorices 25 reglas

Paradójicamente, esta es probablemente la costumbre más importante de toda la lista.

No necesitas viajar a Japón preocupado por cometer una infracción cultural cada cinco minutos. Muchas normas cotidianas pueden entenderse mediante una idea denominada omoiyari (思いやり): tener consideración por los demás.

Hablar más bajo en un tren, no bloquear una puerta, llevarte tus residuos o mantener limpia el agua que compartirán otras personas son comportamientos diferentes, pero comparten una lógica.

Y cuando no sepas qué hacer, hay una solución extraordinariamente sencilla: observa las indicaciones, mira cómo funciona el espacio y pregunta.

Esto también ayuda a separar las costumbres reales de las generalizaciones. De hecho, varios de los tópicos más extendidos se explican en nuestra guía de mitos sobre Japón que se repiten en España.

25. La regla más útil: no memorices 25 reglas

Costumbres japonesas: regla, excepción y contexto

El error más frecuente es convertir tendencias sociales en leyes absolutas.

«En Japón nadie habla en el tren», «los japoneses nunca comen caminando», «es ofensivo dejar cualquier cantidad de dinero» o «todos los japoneses hacen reverencias de la misma manera» son simplificaciones.

Japón tiene más de 120 millones de habitantes, generaciones diferentes, entornos rurales y grandes ciudades, situaciones formales e informales y establecimientos con sus propias normas. Una costumbre extendida no describe automáticamente el comportamiento de cada persona.

Para un viajero, comprender el motivo suele ser mucho más útil que memorizar prohibiciones: separar exterior e interior, conservar limpios los espacios compartidos, reducir molestias y prestar atención a las personas que te rodean.

Entender antes que imitar

Conocer las costumbres japonesas no consiste en aprender una colección de prohibiciones exóticas. Lo realmente útil es descubrir por qué determinadas conductas funcionan de manera diferente.

Quitarse los zapatos separa espacios; lavarse antes del onsen protege un agua compartida; hacer cola organiza lugares con muchísimo tránsito; hablar bajo reduce molestias; y llevarse la basura evita trasladar el problema a otra persona.

Cuando se entiende esa lógica, Japón deja de parecer un territorio lleno de normas invisibles. Y es mucho más difícil caer en el error contrario: convertir cada gesto cotidiano en una supuesta tradición ancestral.

Puedes seguir descubriendo Japón, su cultura, su idioma y las historias que se esconden detrás de sus costumbres en nuestra siguiente guía: Kanji para tu nombre: qué son los ateji y qué no son

Sobre la autoría

Naoko Ishikawa

Naoko Ishikawa escribe en JaponMundo en las secciones «Frases y expresiones», «Cultura y tradiciones» y «Horóscopo chino y calendario», con 46 artículos publicados hasta ahora. Cómo buscamos las fuentes, comprobamos los datos y corregimos los errores lo explicamos en «Cómo comprobamos los datos».

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