Eras y fechas japonesas

La era Shōwa: sesenta y cuatro años y varios Japones distintos

La era más larga de Japón empezó y terminó con una semana. Entre medias caben la guerra, la ocupación, el milagro económico y la burbuja.

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La era Shōwa: sesenta y cuatro años y varios Japones distintos

La era Shōwa (昭和) duró de 1926 a 1989 y coincidió con el reinado del emperador conocido fuera de Japón como Hirohito y, tras su muerte, como emperador Shōwa. Pero reducirla a esas dos fechas oculta lo más importante: el Japón que entró en Shōwa y el que salió de ella eran países profundamente distintos.

En esos años caben la expansión imperial y la guerra, la derrota de 1945, la ocupación aliada, una nueva Constitución, la reconstrucción, décadas de rápido crecimiento económico y, finalmente, el Japón urbano y próspero de los años ochenta.

Por eso, hablar del «Japón de la era Shōwa» sin decir de qué década hablamos puede resultar engañoso.

¿Qué fue la era Shōwa?

Shōwa (昭和) es el nombre de era o nengō (年号) asociado al reinado del emperador Shōwa. Comenzó con su acceso al trono el 25 de diciembre de 1926 y terminó tras su muerte el 7 de enero de 1989.

La Biblioteca Nacional de la Dieta clasifica el periodo Shōwa como 1926-1989, mientras que la Agencia de la Casa Imperial fecha el acceso al trono del emperador el 25 de diciembre de 1926 y su muerte el 7 de enero de 1989.

Esto importa porque Japón utiliza nombres de era junto al calendario occidental. Por eso es posible encontrar fechas como 昭和39年 (Shōwa 39-nen, «año 39 de Shōwa») en documentos, inscripciones y otros contextos japoneses.

Si necesitas pasar una de estas fechas a nuestro calendario, puedes utilizar el conversor de eras japonesas de JaponMundo.

¿Por qué se habla de Shōwa 64 si la era no duró 64 años completos?

Porque los años de una era no tienen por qué coincidir con años naturales completos.

Shōwa 1 comenzó el 25 de diciembre de 1926, así que solo ocupó los últimos días de aquel año. En el otro extremo, Shōwa 64 llegó únicamente hasta el 7 de enero de 1989.

Por tanto, hubo años numerados del 1 al 64, pero eso no significa que transcurrieran 64 años completos entre el principio y el final de la era.

Algunos ejemplos ayudan a verlo:

Fecha japonesaCalendario occidentalContexto
Shōwa 11926comienzo de la era
Shōwa 201945final de la guerra para Japón
Shōwa 391964Juegos Olímpicos de Tokio y apertura del Tōkaidō Shinkansen
Shōwa 641989últimos siete días de la era
¿Por qué se habla de Shōwa 64 si la era no duró 64 años completos?

Una era, varios Japones

Una de las dificultades de Shōwa es que su nombre reúne bajo una misma etiqueta realidades históricas que pueden parecer incompatibles.

El Japón de comienzos de los años treinta no era el Japón de 1955. Y el país de 1955 tampoco era el de 1985.

Una división simplificada permite ver la magnitud del cambio:

EtapaQué estaba ocurriendo
Primer Shōwacrisis política, expansión imperial y creciente peso militar
Guerramovilización, conflicto a gran escala y destrucción
Posguerraderrota, ocupación, reformas políticas y reconstrucción
Alto crecimientoindustrialización acelerada, urbanización y expansión del consumo
Último ShōwaJapón consolidado como gran potencia económica

Las fronteras entre estas etapas no son perfectas. Sirven para comprender una idea: Shōwa es una unidad cronológica, pero no una unidad histórica homogénea.

El primer Shōwa: expansión, militarización y guerra

Cuando comenzó Shōwa en diciembre de 1926, Japón ya llevaba décadas transformándose en una potencia industrial e imperial. El periodo posterior llevó esa trayectoria hacia una fase de creciente expansión militar en Asia.

La década de 1930 estuvo marcada por el aumento de la influencia de los militares en la política y por la expansión japonesa en el continente asiático. La guerra con China iniciada en 1937 se integraría después en un conflicto mucho mayor.

En diciembre de 1941, Japón atacó Pearl Harbor y entró en guerra contra Estados Unidos y otras potencias aliadas. La guerra del Pacífico acabó convirtiendo amplias zonas de Asia y del océano Pacífico en escenarios de combate.

Contar esta parte de Shōwa únicamente desde el punto de vista de lo que sucedía dentro del archipiélago sería insuficiente. El Imperio japonés ocupó territorios y su expansión tuvo consecuencias devastadoras para millones de personas en otros países asiáticos.

Y entonces llegó 1945.

1945: Shōwa continúa, pero Japón cambia

Si hubiera que escoger una gran fractura dentro de la era Shōwa, sería difícil encontrar otra más profunda que 1945.

Japón anunció el fin de las hostilidades el 15 de agosto y firmó formalmente el instrumento de rendición el 2 de septiembre. Después comenzó la ocupación aliada, dirigida en la práctica por Estados Unidos bajo el mando del comandante supremo de las Potencias Aliadas.

Lo llamativo desde el punto de vista del calendario japonés es que la era no cambió.

Seguía siendo Shōwa.

El mismo emperador permaneció en el trono, pero el sistema político que existía a su alrededor fue transformado profundamente.

La Constitución de Japón fue promulgada el 3 de noviembre de 1946 y entró en vigor el 3 de mayo de 1947. Su primer artículo define al emperador como «símbolo del Estado y de la unidad del pueblo» y establece que su posición deriva de la voluntad del pueblo, en quien reside el poder soberano. Además, el artículo 4 dispone que el emperador no posee poderes relacionados con el gobierno.

Es una diferencia fundamental para entender por qué no podemos tratar todo Shōwa como si fuese un único Japón político.

La ocupación también introdujo o impulsó amplias reformas institucionales, económicas y sociales. Terminó en 1952 con la entrada en vigor del Tratado de Paz de San Francisco.

Shōwa todavía tenía por delante más de tres décadas.

De un país derrotado a una potencia industrial

La imagen de las ciudades destruidas al terminar la guerra contrasta radicalmente con la del Japón industrial de las décadas siguientes.

Tras la reconstrucción inicial, Japón entró en una fase de crecimiento económico especialmente rápido. La industria se expandió, aumentó la producción, las ciudades absorbieron población y numerosos bienes que habían sido inaccesibles para muchas familias comenzaron a formar parte de la vida cotidiana.

En diciembre de 1960, el Gobierno de Hayato Ikeda aprobó el National Income Doubling Plan, un plan económico que aspiraba a duplicar la renta nacional en una década.

No conviene explicar lo que ocurrió después únicamente con la expresión «milagro económico japonés». El crecimiento tuvo políticas concretas, inversiones, desarrollo industrial, cambios en el comercio internacional y profundas consecuencias sociales.

También podía observarse dentro de las viviendas.

Televisores, frigoríficos, lavadoras y otros electrodomésticos fueron modificando la vida doméstica. El automóvil ganó presencia. Millones de personas se trasladaron hacia grandes áreas urbanas y el paisaje de ciudades como Tokio cambió rápidamente.

Era todavía la misma era Shōwa que había comenzado en 1926, pero resultaba difícil reconocer el mismo país.

1964: el escaparate del nuevo Japón

Pocos años condensan mejor esta transformación que 1964, Shōwa 39.

El 1 de octubre comenzó a operar el Tōkaidō Shinkansen entre Tokio y Osaka. JR Central sitúa en esa fecha la inauguración de la línea que se convertiría en la principal arteria ferroviaria de alta velocidad del país.

Nueve días después comenzaron los Juegos Olímpicos de Tokio, celebrados del 10 al 24 de octubre.

Los dos acontecimientos suelen aparecer juntos cuando se explica el Japón de posguerra, y con razón, aunque conviene no convertirlos en una historia demasiado sencilla de «renacimiento nacional».

Los Juegos estuvieron acompañados por grandes inversiones en infraestructuras y mostraron internacionalmente un país muy diferente del Japón derrotado de 1945. El Shinkansen, por su parte, redujo drásticamente los tiempos de viaje en el corredor entre las grandes áreas metropolitanas de Tokio, Nagoya y Osaka.

Shōwa 39 funciona así como una fotografía particularmente clara del cambio: menos de veinte años después del final de la guerra, Japón organizaba unos Juegos Olímpicos y estrenaba un sistema ferroviario de alta velocidad que acabaría convirtiéndose en uno de los símbolos internacionales del país.

El crecimiento económico también cambió la vida cotidiana

La transformación de Shōwa no puede explicarse solo mediante constituciones, gobiernos, fábricas o grandes obras públicas.

También cambió dónde y cómo vivía la gente.

La urbanización llevó a millones de personas hacia las grandes áreas metropolitanas. El aumento de los ingresos y la producción industrial extendió nuevos patrones de consumo. Electrodomésticos, coches, televisión y productos fabricados en serie fueron ocupando un lugar cada vez mayor en la vida diaria.

Las décadas de posguerra crearon además buena parte del paisaje urbano que hoy asociamos retrospectivamente con el Japón «retro»: pequeños comercios, carteles luminosos, cafeterías, calles comerciales cubiertas y objetos domésticos de diseño reconocible.

Pero aquí aparece otra trampa.

«Shōwa retro» no significa toda la era Shōwa

En el Japón contemporáneo es frecuente encontrar la expresión Shōwa retro (昭和レトロ).

Se aplica a una estética nostálgica asociada sobre todo a determinados ambientes y objetos del Shōwa de posguerra: cafeterías antiguas, juguetes, envases, mobiliario, electrodomésticos, carteles publicitarios o calles que parecen conservar el aspecto de décadas anteriores.

Ese uso puede confundir a quien acaba de aprender que Shōwa empezó en 1926.

Cuando un establecimiento se presenta como Shōwa retro, normalmente no pretende recrear la militarización de los años treinta ni la destrucción de 1945. La nostalgia selecciona ciertos recuerdos, objetos y décadas del periodo.

Por eso Shōwa como categoría histórica y Shōwa como imaginario nostálgico no son exactamente lo mismo.

La diferencia resulta importante: una estética puede hacer que el pasado parezca más uniforme de lo que realmente fue.

Cómo convertir un año Shōwa al calendario occidental

Para la mayor parte de la era existe un cálculo sencillo:

año Shōwa + 1925 = año occidental

Por ejemplo:

  • Shōwa 10 → 1935
  • Shōwa 20 → 1945
  • Shōwa 39 → 1964
  • Shōwa 50 → 1975
  • Shōwa 60 → 1985

Hay que tener cuidado con los dos años de transición. Shōwa 1 solo corresponde al periodo comprendido desde el 25 de diciembre de 1926, y Shōwa 64 únicamente llegó hasta el 7 de enero de 1989.

Si has encontrado una fecha como 昭和48年 en un formulario, certificado u otro texto, nuestra guía sobre cómo interpretar las fechas japonesas en documentos explica también cómo se combinan era, año, mes y día.

Los últimos años de Shōwa

En los años ochenta, Japón se encontraba ya entre las principales economías del mundo.

Las grandes empresas japonesas tenían una presencia internacional creciente y productos de marcas del país ocupaban mercados de electrónica y automoción en todo el mundo. Al mismo tiempo, los últimos años de la década estuvieron asociados a una enorme subida de los precios de activos financieros e inmobiliarios.

Es otra imagen que cuesta reconciliar con el Japón de 1945.

Y, sin embargo, ambos pertenecían a Shōwa.

El 7 de enero de 1989 murió el emperador Shōwa a los 87 años. Ese día correspondió a Shōwa 64.

Su hijo Akihito accedió al trono ese mismo 7 de enero y el 8 de enero comenzó la era Heisei.

Décadas después, tras la abdicación de Akihito, Japón entraría en una nueva etapa. Puedes consultar aparte qué significa y cómo funciona la actual era Reiwa.

Los últimos años de Shōwa

¿Qué significa realmente recordar Shōwa?

Hablar de Shōwa puede significar cosas muy diferentes según quién hable y sobre qué momento.

Para la historia política incluye militarización, imperio, guerra, derrota y una profunda transformación constitucional. Para la historia económica incluye reconstrucción, industrialización, crecimiento y el ascenso de Japón como potencia económica. Para la historia cotidiana puede evocar desde las privaciones de la posguerra hasta la televisión, los electrodomésticos, el automóvil y las nuevas formas de consumo.

Incluso dos personas nacidas durante Shōwa podían haber conocido Japones radicalmente distintos.

Alguien nacido en Shōwa 5, es decir, 1930, pasó su infancia durante la expansión militar y llegó a la adolescencia en plena guerra. Una persona nacida en Shōwa 40, 1965, creció en un país que ya tenía Shinkansen, televisión de masas y una economía en rápida expansión.

Solo las separaban 35 unidades dentro del mismo calendario.

Esa es quizá la mejor manera de entender la era: Shōwa no describe un Japón, sino el largo proceso durante el cual Japón se convirtió varias veces en un país distinto.

Puedes seguir descubriendo Japón, su cultura, su idioma y las historias que se esconden detrás de sus costumbres en nuestra siguiente guía: Anime y música: openings, endings y city pop

Sobre la autoría

Diego Arriaga

Diego Arriaga escribe en JaponMundo en las secciones «Viajar a Japón», «Cocina japonesa» y «Anime, manga y ocio», con 46 artículos publicados hasta ahora. Cómo buscamos las fuentes, comprobamos los datos y corregimos los errores lo explicamos en «Cómo comprobamos los datos».

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